Casino de Florida busca atraer a las 'ballenas'
17/09/2011
El Proyecto de 3.000 Millones de dólares que busca atraer a las “ballenas’’: jugadores de mucho dinero, grandes jugadores con el apodo que usted prefiera darles.Con sus torres en forma de onda y su amplia laguna, el casino del downtown de Miami propuesto por el Grupo Genting tiene el propósito de realzar la identidad acuática de la ciudad, según dice la compañía. Casualmente, también coincide con el objetivo de Genting de atraer a las “ballenas’’: jugadores de mucho dinero, grandes jugadores con el apodo que usted prefiera darles.
Estos jugadores son la pieza visible que le falta al panorama actual de los juegos de azar en el sur de la Florida. A pesar de que el sur de la Florida alardea de tener una docena de casinos existentes o en construcción, la región en este momento no es un destino del juego: es un paraíso tropical que tiene algunos casinos como fondo.
“Las ballenas esperan un nivel de atracciones”, dijo el ex senador y experto en juegos, Steve Geller. “Hoy en día, esto es un mercado de residentes locales”.
Pero con el tipo apropiado de construcción para un casino, muchos observadores piensan que el mercado del juego en el Sur de la Florida podría crecer sustancialmente. En lugar de nuevos casinos disputándose las instalaciones existentes para el mismo cliente, una nueva clase de jugadores de altas apuestas acudiría a la ciudad.
Los intereses vinculados al juego están haciendo hincapié en su potencial para “ballenas” como parte de una intensa gestión de cabildeo en Tallahassee. Los legisladores del estado en la capital deben aprobar una ley que permita la creación de centros turísticos con casinos antes de que Genting, o cualquier otra firma constructora de casinos, pueda instalar máquinas tragamonedas y juegos de mesa. A pesar de las incertidumbres jurídicas, Genting ya ha comprado la sede de The Miami Herald en el centro de la ciudad, frente a la bahía, junto con algunas parcelas circundantes. Al Herald se le ha permitido seguir operando allí sin pagar alquiler hasta mayo del 2013, en tanto se encuentra un nuevo sitio para el periódico.
En caso de que el plan del casino de Genting, llamado World Resorts de Miami, se convierta en realidad, se iniciaría una casa en serio de “ballenas”. A cambio de su libre manera de gastar, los jugadores de altas apuestas exigen habitaciones gratuitas en imponentes hoteles, junto con entradas a espectáculos de la más alta calidad y otros entretenimientos.
En este momento, la mayoría de los casinos de Miami-Dade y Broward, carecen en absoluto de habitaciones de hotel. La propiedad de Seminole Hard Rock, cerca de Hollywood, cuenta con un hotel bien diseñado y un complejo de restaurante y centro nocturno, pero carece de la audacia de alto nivel que atrae a los jugadores internacionales.
Dan Adkins, vicepresidente de Mardi Gras, dijo que tenía un plan ambicioso para el casino de Hallandale Beach, pero fue frenado por el estado.
“Tenía planes para un hotel allí, se los podría mostrar”, dijo Adkins. “Todos nosotros teníamos planes para construir casinos esencialmente turísticos”.
Los planes recién revelados de Genting —que incluyen más de 100 restaurantes y tiendas de lujo, una laguna y una playa al aire libre— reflejan el mismo nivel de lujo que se encuentra en Singapur, donde los clientes del casino de Genting caminan desde las mesas de blackjack a las montañas rusas. Otro centro turístico de Singapur, operado por Las Vegas Sands, cuenta con una impresionante piscina y una terraza de observación en la azotea del piso 57, con vista al mar.
Algunos legisladores del estado han respondido al surgimiento de la Florida como un estado de juegos de azar, abandonando su oposición al juego —reconociendo, en efecto, que la batalla se ha perdido. Geller, el ex senador estatal, dice que el momento es propicio para que la Florida eclipse ahora a otras sedes destacadas del juego, como Atlantic City y Tunica, Mississippi.
Las “ballenas” preferirían mucho más a Miami o Fort Lauderdale que a esos lugares, dijo Geller, quien agregó que lo mismo harían otros turistas adinerados, aunque no del todo super-ricos. Por el momento, ese segundo grupo de visitantes de los casinos carece de un apodo pegadizo.




